Solón nació el 8 de noviembre de 1923 a orillas del lago de sal más grande del mundo. Era el cuarto hijo de cinco hermanos y su nombre completo era Walter Solón Romero Gonzales.

Solón y su familia en el salar de Uyuni

Huérfano a muy temprana edad tuvo que trasladarse a la ciudad de Sucre para vivir en el internado Sagrado Corazones. Allí los curas descubrieron su habilidad para copiar cuadros de santos y vírgenes y le montaron un pequeño rincón para pintar. Un día un reconocido pintor de la época, Cecilio Guzmán de Rojas (1899 – 1950) , visitó dicho internado y los curas le comentaron que tenían un pequeño artista. Cecilio Guzmán de Rojas al ver su trabajo le ofreció una beca para ir a estudiar en la Escuela de Bellas Artes de la ciudad de La Paz.

En esa entonces, el adolescente Solón se debatía entre la pintura y el violín que le regaló su padre. En las noches corría a tocar el violín para las monjas del Colegio Santa Ana donde se encontraba su hermana mayor. Este ir y venir a altas horas de la noche le provocó que varias veces fuera castigado por uno de los curas del internado que lo hacía plantonear descalzo sobre las heladas piedra. Cansado de los abusos, un día le arrojó sus zapatos al cura cuando la delegación de su colegio visitaba la ciudad de La Paz. Solón buscó a Cecilio Guzman de Rojas y le solicitó la beca para estudiar bellas artes en la ciudad del Illimani. El joven artista se decidió por las artes plásticas pero el dinero de la beca no llegaba. Solón la pasó muy mal. Su pequeña maleta le fue confiscada porque no podía pagar el alquiler de su cuarto, y varias noches le tocó dormir bajo las estrellas.

Solón, abrumado por sus difíciles condiciones materiales, volvió a Sucre y estudió para profesor de escuela de primaria y luego profesor de filosofía. En esa entonces los profesores tenían trabajo asegurado y Solón quería una pequeña estabilidad económica. En Sucre se convirtió en un asiduo lector de libros de arte y literatura y empezó a participar en algunas exposiciones colectivas de jóvenes artistas. Su primera exhibición independiente fue cuando tenía 23 años. Fue una muestra de oleos, temperas, xilografías, acuarelas, tallas en madera y un álbum de dibujos denominado “Psiquis”.

Revolución, tempera, 1946

La critica lo tildó de surrealismo indígena: “Hasta hoy la pintura Americana ha tomado al hombre autóctono solamente como elemento del paisaje… sin embargo el surrealismo puede operar en forma distinta y traslucir en brotes exteriores toda la introvertida psicología de nuestro indio.” Solón trajo su exposición a La Paz y cosechó nuevas criticas favorables: “A la muestra de Solón no podemos ir con la idea de distraernos como en un cine, sino que debemos ingresar en ella como al ambiente solemne de una biblioteca.” Sin embargo, Solón apenas vendió una escultura de madera y desmoralizado se fue a visitar a su hermana Elena que vivía en el centro minero de Pulacayo, que entonces era una de las minas más grandes de Bolivia. Allí, su cuñado lo convenció de hacer una exposición y vendió todas sus obras. Solón se sintió millonario y tiró una moneda al aire. Si salía cruz iría a estudiar pintura mural a México si salía cara su destino sería Santiago de Chile. El azar lo llevó a Chile en 1947 donde aprendió la técnica del fresco con el maestro Laureano Ladrón Guevara y estudió la técnica del vitral y el grabado. Conoció a Siqueiros cuando vino a Chile y en 1948 ganó varios premios y pintó su primer fresco titulado “Bolivia” en la Escuela de Bellas Artes.

A fines de ese año Solón sufrió un accidente de avión que le provocó una pleuresía severa y lo obligó a volver a Sucre casi desahuciado por su estado crítico. En el Hospital de Santa Bárbara de Sucre permaneció 10 meses hasta que la oferta de realizar un vitral en la Universidad Mayor de San Francisco Xavier le dio las energías para superar la muerte.

Pintando el mural Mensaje a los Maestros del Futuro, 1956

A ese vitral le siguió su primer fresco en Bolivia “Jaime Zudañes y la Revolución de Mayo” (1950). Eran las vísperas de la revolución de 1952 que abría de cambiar radicalmente la historia de Bolivia. Una insurrección minera derrotó al ejercito e impuso la nacionalización de la gran minería. La insurrección se expandió al campo y conquistó la reforma agraria. El voto universal se hizo realidad y los indígenas y las mujeres votaron por primera vez.

Solón pintó varios murales de contenido revolucionario y fundó el grupo Anteo junto a jóvenes pintores, escritores e intelectuales. El nombre del grupo proviene del dios griego Anteo que es un ser invencible cuando tiene los pies en la tierra. El mensaje del grupo Anteo era claro: hay que tener los pies enraizados en la realidad para poder transformar la misma.

A mediados de los cincuenta Solón empezó a viajar por el mundo en un afán incansable de aprender de pintores, artesanos y restauradores de Europa, Medio Oriente y Asia.

Mi amigo Pepe, Album Pueblo al Viento

Durante los retornos a su país, Solón comparte lo aprendido y desarrolla nuevas técnicas como el “cemento grabado” que utiliza en la serie “Pueblo al Viento”.

Solón trasladó su hogar a la ciudad de La Paz donde pintó varios murales entre los que se encuentra “La Historia del Petróleo” (1959) y “El Futuro de la Revolución Nacional” (1964).

Solón viajó y vivió en México y Estados Unidos hasta que en uno de sus retornos a Bolivia, José Carlos Trujillo Oroza, hijo del primer matrimonio de su esposa Gladys Oroza, fue detenido y desaparecido en 1972.

Hoy es todavía, serie El Quijote y los Perros, 1974

Bajo la dictadura de Banzer, Solón recreó la imagen del Quijote para expresar la rabia e impotencia frente a este terrible hecho que marcó su vida y la de su familia. Varias dibujos del Quijote vieron la luz para acompañar la incansable búsqueda de su esposa. La primera serie de esta nueva etapa fue “El Quijote y los Perros” (1975).

Muy pronto le siguió “El Quijote en el Exilio” (1980) cuando Solón y Gladys fueron forzados a salir de Bolivia después de ser detenidos durante el golpe de Garcia Meza. A su retorno a Bolivia nació la serie “El Quijote y los Ángeles” (1985) en alusión a los dictadores de ayer que se presentan como demócratas sin nunca esclarecer el destino de sus víctimas.

Bajo la democracia pactada, Solón pintó “El Retrato de un Pueblo” (1986-1989) que ocupa las paredes del Salón de Honor de la Universidad de San Mayor Andrés y que es considerada su obra más importante.

En 1994 Solón junto a su hijo Pablo comenzó a construir la Fundación Solón para preservar su obra y promover el desarrollo de espíritus críticos y creativos.

En 1999 cuando se encontraba pintando un mural sobre la historia de la hoja de la coca y otro mural de carácter autobiográfico, Solón fallece dejando varios proyectos inconclusos como sus tapices tridimensionales, sus retablos, varias bocetos para nuevas series del Quijote y una película de largo metraje sobre el sol de piedra: un símbolo creado por Solón para representar la memoria que yace en el inconsciente colectivo de los seres humanos.

Walter y Gladys

La historia de Solón como la de José Carlos Trujillo Oroza no terminó con su muerte. En el año 2000 la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado de Bolivia y lo obligó a iniciar un juicio para sancionar a los culpables de la detención y desaparición de José Carlos. Ese juicio terminó en el 2011 con una sentencia histórica de la Corte Suprema de Justicia. El 2012 su esposa Gladys fue a su encuentro.

A pesar del tiempo transcurrido la obra y pensamiento de Solón sigue inspirando a nuevas generaciones de artistas y activistas que no se doblegan frente a la adversidad y que abrazan el futuro con renovada esperanza.

Solón was born on November 8, 1923 on the shores of the largest salt lake in the world. He was the fourth child of five siblings and his full name was Walter Solón Romero Gonzales.

An orphan at an early age, he had to move to the city of Sucre to live in the Sagrado Corazones boarding school. There the priests discovered his ability to copy pictures of saints and virgins and they set up a small corner for him to paint. One day a renowned painter of the time, Cecilio Guzmán de Rojas (1899 – 1950), visited the boarding school and the priests told him that they had a small artist. Cecilio Guzmán de Rojas, upon seeing his work, offered him a scholarship to go to study at the School of Fine Arts in the city of La Paz.

At that time, the adolescent Solón was torn between the painting and the violin that his father gave him. At night he would run to play the violin for the nuns at Colegio Santa Ana where his older sister was. This coming and going late at night caused him to be punished several times by one of the boarding school priests who made him stand barefoot on the frozen stone. Tired of the abuse, one day he threw his shoes at the priest when his school delegation was visiting the city of La Paz. Solón sought out Cecilio Guzman de Rojas and applied for a scholarship to study fine arts in the city of Illimani. The young artist decided on the plastic arts but the scholarship money did not arrive. Solon had a very bad time. His small suitcase was confiscated because he could not pay the rent for his room, and several nights he had to sleep under the stars.

Mujer, tempera, 1946

Solón, overwhelmed by his difficult material conditions, returned to Sucre and studied to become a primary school teacher and later a philosophy teacher. At that time the teachers had a guaranteed job and Solón wanted a little financial stability. In Sucre he became a regular reader of art and literature books and began to participate in some group exhibitions of young artists. His first independent exhibition was when he was 23 years old. It was a sample of oils, temperas, woodcuts, watercolors, wood carvings and an album of drawings called «Psyche».

Criticism called it indigenous surrealism: «Until today, American painting has taken the native man only as an element of the landscape … however, surrealism can operate in a different way and reveal in external shoots all the introverted psychology of our Indian.» Solón brought his exhibition to La Paz and garnered new favorable reviews: «We cannot go to Solón’s exhibition with the idea of ​​distracting ourselves as in a movie theater, but we must enter it as the solemn atmosphere of a library.» However, Solón hardly sold a wooden sculpture and demoralized he went to visit his sister Elena who lived in the mining center of Pulacayo, which was then one of the largest mines in Bolivia. There, his brother-in-law convinced him to do an exhibition and sold all of his works. Solon felt like a millionaire and flipped a coin. If he came out cross he would go to study mural painting in Mexico if he came up face his destiny would be Santiago de Chile. Chance led him to Chile in 1947 where he learned the fresco technique with the teacher Laureano Ladrón Guevara and studied the stained glass technique and engraving. He met Siqueiros when he came to Chile and in 1948 he won several awards and painted his first fresco entitled «Bolivia» at the School of Fine Arts.

Bolivia: Mar Ausente, mural al Fresco, 1948

At the end of that year Solón suffered a plane accident that caused severe pleurisy and forced him to return to Sucre, almost evicted by his critical condition. At the Hospital de Santa Bárbara de Sucre he stayed 10 months until the offer to make a stained glass window at the Universidad Mayor de San Francisco Xavier gave him the energy to overcome death.

This stained glass window was followed by the first fresco of him in Bolivia «Jaime Zudañes y la Revolución de Mayo» (1950). It was on the eve of the 1952 revolution that radically changed the history of Bolivia. A mining insurrection defeated the army and imposed the nationalization of large-scale mining. The insurrection spread to the countryside and conquered the agrarian reform. The universal vote became a reality and indigenous and women voted for the first time.

Solón y el Grupo Anteo, 1951

Solón painted several murals with revolutionary content and founded the Anteo group together with young painters, writers and intellectuals. The name of the group comes from the Greek god Anteo who is invincible when he has his feet on the ground. The message of the Anteo group was clear: you have to have your feet rooted in reality in order to transform it.

Solón en la India

In the mid-1950s Solon began to travel the world in a tireless effort to learn from painters, artisans, and restorers in Europe, the Middle East, and Asia.

During his returns to his country, Solón shares what he has learned and develops new techniques such as the “etched cement” that he uses in the series “Pueblo al Viento”.

Solón moved his home to the city of La Paz where he painted several murals including «The History of Petroleum» (1959) and «The Future of the National Revolution» (1964).

Solón traveled and lived in Mexico and the United States until in one of his returns to Bolivia, José Carlos Trujillo Oroza, son of his wife Gladys Oroza’s first marriage, was arrested and disappeared in 1972.

José Carlos Trujillo Oroza

Under the Banzer dictatorship, Solón recreated the image of Don Quixote to express anger and helplessness in the face of this terrible event that marked his life and that of his family. Several drawings of Don Quixote were released to accompany the tireless search for his wife. The first series of this new stage was «Don Quixote and the Dogs» (1975).

Very soon it was followed by «Don Quixote in Exile» (1980) when Solón and Gladys were forced to leave Bolivia after being detained during the Garcia Meza coup. Upon his return to Bolivia, the series «Don Quixote and the Angels» (1985) was born, alluding to yesterday’s dictators who present themselves as democrats without ever clarifying the fate of their victims.

Retrato de un Pueblo, mural a la piroxilina, 1989

Under the agreed democracy, Solón painted «The Portrait of a People» (1986-1989) that occupies the walls of the Hall of Honor of the University of San Mayor Andrés and is considered his most important work.

In 1994 Solón together with his son Pablo began to build the Solón Foundation to preserve his work and promote the development of critical and creative spirits.

In 1999 when he was painting a mural on the history of the coca leaf and another autobiographical mural, Solón died leaving several unfinished projects such as his three-dimensional tapestries, his altarpieces, several sketches for new Don Quixote series and a long film footage about the stone sun: a symbol created by Solon to represent the memory that lies in the collective unconscious of human beings.

The story of Solón like that of José Carlos Trujillo Oroza did not end with his death. In 2000, the Inter-American Court of Human Rights condemned the State of Bolivia and forced it to initiate a trial to punish those guilty of the arrest and disappearance of José Carlos. That trial ended in 2011 with a landmark ruling from the Supreme Court of Justice. In 2012 his wife Gladys went to meet him.

Despite the time that has passed, Solón’s work and thought continues to inspire new generations of artists and activists who do not bow in the face of adversity and who embrace the future with renewed hope.