La Razón, La Paz, sábado 1 de octubre de 1994

Ayer por la mañana, en el piso 13 de la Facultad de Medicina, con la presencia de autoridades universitarias y del área de la Salud, representantes de la OPS y la OMS, se descubrió el mural realizado en ese espacio, por Walter Solón Romero. El mural, denominado “El Cristo de la Higuera” o “Grito de la vida”, ha sido elaborado por encargo de la OPS, la OMS y la Universidad Mayor de San Andrés.

La medicina y su papel

Se trata de un homenaje al papel humanitario de la medicina y en él encontramos un alegato en favor de un acceso irrestricto a los avances de la medicina de todos los sectores sociales que conforman el país. En él se destaca tanto el papel de la medicina científica como el de la medicina natural. Ocupa una dimensión de 36 metros cuadrados y ha sido elaborado con piroxilina. Ha pasado algo más de un año y medio, desde que el artista recibió el encargo, hasta que finalizó con la obra. El rector de la UMSA, Antonio Saavedra Muñoz, la representante de la OPS y el doctor Rolando Costa Arduz, destacaron el trabajo realizado por el arte de Solón Romero. Posteriormente, el artista explicó el significado de su mural. Recordó que, en nuestro país, los niños se hacen hombres prematuramente, “luchan como grandes y son destruidos por la depredación y el orden. Es cuando surgen los cristos blancos en el follaje de una higuera de frutos permanentes, reclamando justicia, con una imagen de sol entre sus manos, que llora sobre un cementerio infantil...”.

Solón Romero continuó que lo demás, lo vemos a menudo por calles y hospitales. “Sólo la pobreza es cierta y la miseria es la enfermedad de nuestro tiempo”. Sin embargo, Solón Romero deja un espacio a la esperanza: “Pero no todo está perdido, llegará la alborada y habrá un destino feliz para una familia sin miedos, si nos empeñamos a vivir un poco para los demás, con la solidaria actitud de quien hace suyo el dolor humano“.

El papel del mural

Sobre el papel del mural en la sociedad, Solón Romero manifestó: “el verdadero muralismo no se siente víctima de los poderosos mecanismo de mercado, porque su destinatario es el pueblo, porque dialoga, sin decir palabra y, al igual de sus antecesores de Altamira, no se enmarca cómodamente en los cuatro ángulos de un cuadro, para no decir nada o decir muy poco. Es esfuerzo, sudor y angustia que grita y dice una verdad -a veces- ignorada deliberadamente“.

Título original: El nuevo mural de Walter Solón Romero