Walter Solón Romero, Sucre, julio de 1952-1949¿?

Es desde  todo punto de vista lamentable, que un esfuerzo institucional en pro de las Artes Plásticas, no haya obtenido el fruto que era de esperar, después de una quincena de años de vida; tal es el caso del Ateneo y la Escuela de Bellas Artes de nuestra Capital.

Complejas e innumerables son las causas de este fenómeno que se ve repetido año tras año, sin que nada se pueda hacer, sino lamentar el definitivo estancamiento de esta Escuela, a través de las exposiciones de cada fin de año.   Es plausible su mantenimiento por la organización citada, ya que no cuenta con los suficientes y necesarios recursos, pero es muy grave, cuando su precario rendimiento fomenta la relajación de las actividades plásticas.

No se trata de hacer observaciones sentimentales, es necesario verificar objetivamente un análisis de los resultados obtenidos hasta la fecha y veremos que desde su fundación este plantel no ha promovido ni siquiera un valor que lo justifique.  La falta de percepción orgánica, la falta de seriedad, de orientación o de interés, la hacen una Escuela vacía y ausente de conceptos.

Esta crítica no se escribe (como se podrá interpretar) por  combatir la labor del Ateneo, la Dirección o la desorganización que afecta a los estudiantes; sino por esclarecer el proceso lógico de su formación en su carrera, artística, que, sobre todas las cosas, es lo que interesa

Una Escuela de Bellas Artes es un organismo complejo, es cuestión de estudio, de análisis, de observación, oficio, técnica, etc.; en una palabra, es disciplinar más el íntimo conocimiento espiritual que emana de toda enseñanza.  Es  familiarizarse con el  lenguaje interior y ejercitarse en el manejo de los medios materiales de expresión: Un estudiante de Bellas Artes, por ejemplo no debe ignorar los grandes procesos del estilo en la Historia del Arte; la preocupación de Cezanne, la construcción de Picazo, el fauvismo de Matisse, el onirismo de Odilon Redon, etc., etc., y más que todo, la expresión del Realismo social americano para egresar bien propósito del material adecuado a su actividad y función social.   Sin embargo, nada de esto ni del oficio más elemental, podrán exhibir como aprovechamiento los que egresan este año.

En este caso emitir un juicio indulgente, como se suele hacer, a raíz de la frondosa exposición de fin de año que presentan los alumnos en su propio local que es desde todo punto de vista mediocre, salvo muy pocas excepciones , significaría adoptar una posición fatal y comprometedora porque este estancamiento se acentúa más si con el mismo ejemplo y resultado negativos y con una escasa visión del problema de la Educación Artística, por parte de las autoridades, se proveen a los colegios y liceos una docencia con preparación incompleta.  Por esto los resultados pedagógicos y no solo  la escuela que nos ocupa, sino también en toda le enseñanza primaria y secundaria, son nulos y esto alarma, puesto que se trata del futuro artístico de una nación.

Un juicio sereno y fundamentado en la realidad económica y el tiempo de las horas diarias de trabajo más la inestabilidad del elemento que no siempre es asiduo y constante, por tener otras ocupaciones, nos permitiría observar que quizás sea beneficioso para el plantel una dependencia más directa del Estado o la Universidad, y, sobre todo, una reorganización seria acorde con una moderna Escuela de Bellas Artes, para bien de la sociedad y del elemento que acude a sus que sin duda mejorara en calidad.  De este modo contaremos con una Escuela de tipo decorativo desilusionaste, para el turista o pintor que llega al majestuoso local del Gran Poder, ávido de grandes impresiones, sino con una Escuela modesta, pero ORGANIZADA Y UTIL.

W. Solón R.